Mi super black friday

La semana pasada fue el black friday. Supongo que lo sabían hasta los astronautas que haya ahora mismo en la estación espacial. Imagino que los únicos que no se ha enterado de semejante acontecimiento viven en la selva amazónica o son monjes budistas en un templo del himalaya. Si tienes algún tipo de conexión con el mundo, aunque sea una radio a pilas, es imposible que no te llegase alguna pseudo-promoción del black friday.

super black friday
Fíjense como esprinta la mujer en primer plano calzando unos crocs rosas. Me juego cerveza+pincho a que volvió descalza a casa.

A mi se me está atragantando bastante. Al principio me hacía gracia, y me parecía una buena idea para comprar los regalitos de navidad. Descuentos del 70%. Ya sabéis. Pero ahora parece que estas esperando meses, bombardeado por la publicidad, oyéndolo por todas partes, para que al final… ¿Qué? ¿Qué coño quieres comprar?

Este año me planté en el black friday sin necesitar nada. No es que las semanas anteriores hubiese comprado algo. Es que no necesito nada desde hace meses. Entré en amazon a ver las superofertas que tenían para los premium como yo. Iba pasando páginas y páginas de cosas rebajadas un 40, 50 o 60%. Al final me llamaron la atención unas NEW BALANCE. Tenían un descuento de la leche (80%) y pasaban de doscientos y pico euros a unos cuarenta o así. Las NB están de moda. Todo el mundo tiene/quiere unas ¿Por algo será no? Son chulas. Supongo que serán cómodas. Las dejé en el carrito y seguí mirando. No encontré nada más.

Mientras seguía buscando iba recapacitando ¿Para que cojones quiero yo otras zapatillas? Las que uso a diario pueden durar un año más. Las de salir me las regalaron en septiembre. Y aun así tengo varios pares muertos de risa en el zapatero ¿Por qué me empeño en comprar algo aunque no lo necesite? Son unas zapatillas de marca y muy baratas. Es una oportunidad, sí ¿Pero no habrá otra oferta similar el año que viene? ¿O en rebajas? ¿O cuando sea que me hagan falta de verdad?

Obviamente al final no compré las zapatillas. Tampoco compré otra cosa. Ni siquiera unos dominios .com que andaba buscando. No entiendo como en ocasiones nos presionamos a nosotros mismos para gastar dinero en cosas que no necesitamos. El impulso de pillar la oferta o de aprovechar el saldo es fuerte, pero si recapacitas unos minutos y te planteas si realmente lo necesitas, por muy barato que sea, al final no acabas comprando, al menos en mi caso. Debe ser que estoy madurando. O algo.

No sé si me estoy volviendo anticonsumista. Nunca he sido derrochador, eso es cierto. Pero es que sin serlo y haciendo memoria rápida tengo: una tablet que no uso, una wii con varios juegos que ni siquiera he enchufado a la tele, al menos diez libros sin leer, unos cuantos comics que lo mismo, varios juegos de PC sin abrir, ah! Y una memoria de 64 GB que compré en el black friday del año pasado, con un 80% de descuento, sin sacar del envoltorio. ¿Para qué quiero seguir comprando si ya tengo cosas que no uso?

Externalizar y delegar

Esta semana  he contratado por primera vez servicios en forobeta. Como ya comenté en el primer post de este blog, una de las cosas que quería hacer estos meses era hacerme un usuario y comenzar a utilizar servicios de ese foro. El plan original es que así podré comprar alguna web que me ayude a generar ingresos desde el día 1, pero estoy viendo que tiene muchas más posibilidades de negocio.

logo-forobeta

Desde hace tiempo estoy buscando dominios caducados para ir montando blogs de apoyo o para monetizarlos. Aunque voy encontrando cosillas de momento no acabo de darme un alegrón, algo así como un blog con 400 enlaces entrantes XD. Así que por acelerar un poco y probar suerte contraté a un usuario de Forobeta que ofrecía el servicio de búsqueda de blogs expirados.

El resultado, al igual que mi búsqueda de blogs fue mediocre. Alguna cosilla interesante pero ninguna brillante. Para lo que pagué estaba bien, pero esperaba algún milagro en forma de superblog abandonado.

La moraleja es evidente: nadie da duros a cuatro pesetas.

 

Sin embargo, aunque la jugada no me haya salido espectacular, voy dándome cuenta de la importancia de saber delegar, de saber externalizar, de saber cuando no hay que hacerlo todo uno mismo.

En mi anterior etapa webmaster yo me hacía el 95% de las tareas: Buscar el nicho, montar la web, crear los contenidos, buscarles enlaces, escribir reseñas, actualizar las redes sociales… Eso está muy bien para aprender y hacerte una idea global de como hacer funcionar una web. Pero es agotador. Y si te descuidas dedicas más tiempo a cosas accesorias que a lo realmente importante.

La única pega es que externalizar cuesta dinero. No podía ser todo perfecto.

Al chaval que me buscó los blogs expirados le pagué 25$. Una miseria. El hecho de que fuese argentino ayuda mucho a ajustar los precios. Tal vez 25$ en Argentina sea un buen jornal para un día. En cualquier caso forobeta me parece un buen lugar para buscar servicios y seguiré probando. A ver si suena la flauta.

Educate a ti mismo

El domingo pasado estaba en el parque Labordeta con mi hijo (Como veis no hay post en que no nombre al enano, no sé si es amor o que me paso todo el día con él XD) cuando observé una curiosa situación a la que le he estado dando vueltas toda la semana. Parece ser que no he encontrado nada mejor en lo que pensar.

parque labordeta en zaragoza

En dicho parque, en una zona cercana a los kioskos de la entrada principal había una familia disfrutando de la mañana del domingo al igual que yo. La composición de la escena es la siguiente: madre amamantando a un bebé en un banco. Padre jugando al escondite con hijo de cinco años aprox. Todos vestiditos de domingo irradiando felicidad.

Más o menos cuando yo llego le toca al padre esconderse. Se pira detrás de un árbol mientras el niño cuenta diez. Cuando acaba la cuenta el niño da dos pasos y al tercero se estampa al suelo tras tropezar con un bordillo. Reacción: a llorar mientras se acerca a la mami, que a su vez empieza a llamar al padre a voces (Padre que por cierto había ido realmente lejos en sólo diez segundos). No hay sangre, rodillas un poco despellejadas nada más. Así que nadie llama al 112 y el helicóptero de rescate descansa en la plataforma para otra ocasión.

El padre llega diciendo: – ¿Quién ha sido?, ¿Quién ha sido?, ¿Quién le ha hecho daño a Pedro?

El niño, con lagrimones cayéndole por los mofletes, señala el bordillo.

El padre empieza a pegarle al bordillo patadas y bofetadas (Si es que acaso se puede abofetear un bordillo) y a gritarle: -¡Malo, malo, eso no se le hace a Pedro!

Yo disimuladamente fui alejándome de la escena. Quienes me conocen saben que tengo un sentido de la vergüenza ajena excesivo y ver a un adulto abroncando y golpeando un bordillo, aunque sea para aliviar y consolar a un niño, me incomoda por su estúpida ridiculez. Desconozco si la pelea fue a mayores aunque sospecho que todo quedó así.

Según me marchaba hacia mi casa, lejos de tan peligrosos bordillos sin soltarle la mano a Darío, iba procesando lo que acababa de ver.

Los primeros pensamientos fueron hacía la “violenta” manera de solucionar el conflicto: el padre le muestra a su hijo que cuando algo te hace daño le respondes pegándole. Mal. Es un crío pequeño y eso lo internalizan. Si les haces ver que esa es una manera legítima de responder, que si te la pegas con un bordillo es normal volver a pegarle, en su subconsciente la reacción a sufrir dolor va a ser ostiar a la causa de ese dolor.

El gran problema de esto no es que luego se peleen los críos en el cole. A mi me parece que lo normal, LO MÁS NORMAL es que si alguien te agrede tú respondas con las mismas armas, tengas cinco años o treintaynueve, sea en el recreo o en un bar. El problema es que el niño no va a diferenciar cuando ha sido agredido de cuando es algo fortuito. Cuando entrenaba a fútbol sala equipos de benjamines lo veía a diario: había niños que lo aguantaban todo y que sólo se quejaban cuando el árbitro no pitaba la falta y había otros que se sentían agredidos cuando les caía un pelotazo y a veces hasta se revolvían: no diferenciaban cuando alguien les estaba pegando de cuando era parte del juego. Nuestro querido Pedro seguramente acabará en el segundo grupo. Les llamarán la atención a los padres desde el cole o desde el club deportivo y estos no se explicarán la razón de que su hijo actúe así “¡Si en casa no le educamos así!” “Pedro, hijo mío, no tienes que pegar, avisa a la profe”. A buenas horas. Le estas metiendo en la cabeza que no puede devolverle la bofetada a quien le pega por gusto pero si le puedes pegar a un bordillo que no tiene culpa de nada. A ver si cortocircuita el pobre chaval.

Pero según ha avanzado la semana he tenido otros pensamientos sobre la escena y realmente son estos los que me han empujado a contaros esta historieta en este blog, cuya línea editorial, en principio, no va a ser contaros batallitas de padre o enseñaros a educar a vuestros hijos, no os preocupéis.

El tema es que el niño tropieza con el bordillo, se estampa al suelo y el padre culpa al bordillo. El bordillo es algo inerte, que puede llevar allí cuarenta años sin moverse, sufriendo sol, lluvia, granizadas y meadas de perro… ¿qué puta culpa tiene el bordillo? Ninguna copón. La culpa es tuya Pedro. Pedrito. Mira por donde vas. Llevas un rato jugando, ya sabes que hay un bordillo. Fíjate bien. Ten cuidado.

Lo que le enseña el padre a Pedrito es que le puede echar la culpa al bordillo de su caída, que puede incluso pegarle, que la leche que se ha pegado no es culpa suya, sino del bordillo (que no se ha movido y ya estaba allí antes de que naciese) “malo, bordillo, malo”. La enseñanza de que sus errores no son culpa suya, sino del empedrado.

Y aquí es donde quería llegar, 800 palabras después: ¿Cuánta gente le acaba echando la culpa al bordillo de sus propios errores?, ¿Cuánta gente adulta culpa al banco de sablarles con la hipoteca cuando no han querido ahorrar en diez años?, ¿Cuántos dilapidan miles de euros en una tienda online sin haberse parado a hacer ni un mínimo estudio de mercado?, ¿Cuántas personas culpan al mundo de sus problemas laborales y cuando encuentran un trabajo todo son malas caras y escaqueos?

Lo que podía haber hecho el padre, si realmente quiere ir formando a su hijo desde pequeño y no hacer el gilipollas en un parque público, era consolar a su hijo, lavarle la herida y explicarle que hay que jugar con cuidado por donde hay bordillos o alcantarillas, que son muy duros y te puedes hacer daño. Y luego irse a jugar a un sitio más apropiado, que igual con que Pedrito se ostie una vez ya ha aprendido la lección, que el parque esta lleno de césped y tu te pones a jugar donde hay bordillos, alcantarillas y baches en el asfalto PAPI. Con suerte, dentro de diez años Pedro no dirá que los profesores le tienen manía, dentro de quince no irá diciendo que todas las mujeres son unas putas y dentro de veinte que los empresarios son unos explotadores y los funcionarios unos vagos. Con suerte, repito, diferenciará lo que es culpa suya y lo que es culpa de los demás y casi seguro, casi seguro, que le irá mejor.

Espero que esta historia (verídica 100% aunque el nombre de Pedro suene tanto a fábula) nos la podamos aplicar todos a nuestras vidas. Culpar a los demás de nuestros errores no trae nada positivo. NADA. Culpar al bordillo, al suelo, al sol o a las nubes no sólo no trae nada positivo sino que además es profundamente estúpido y la gente se te ríe en la cara.

Así que si quieres algo ponte a currar. Yo estoy buscando poder vivir de internet. Seguro que me pego alguna leche con alguno de mis proyectos, pero eso es parte del trayecto. Te levantas, aprendes, intentas no repetirlo y a seguir. No culpes al establishment, no culpes a las multinacionales. Hacienda, Amazon, Google… Ellas estaban allí antes que tú. Son duras e inamovibles como el bordillo. Busca tu lugar y no culpes de tus fallos a entes que no saben ni que existes.

Y si puede ser, educa a tus hijos en ese sentido.